Se cumple el primer mes del fallecimiento de la cantante británica Amy Winehouse en su domicilio del barrio londinense de Camden, y comienzan a esclarecerse las causas de su muerte. Aunque tras la primera autopsia no pudo determinarse qué fue lo que provocó que se le apagase la voz a la diva del soul, los resultados de los exámenes toxicológicos han aportado nuevas informaciones sobre su repentino fallecimiento. Las pruebas efectuadas al cuerpo de la cantante indican no consumió ninguna droga ilegal el día de su muerte, aunque sí había ingerido alcohol. Segúna familia de la cantante, "los resultados toxicológicos recibidos han confirmado que no había sustancias ilegales en el cuerpo de Amy en el momento de su muerte".
La familia ha aclarado que, pese a haber encontrado restos de alcohol, no se había podido determinar si éste había jugado un papel trascendental en su muerte debido a las pocas cantidades encontradas. De esta manera, toma fuerza la hipótesis planteada por algunos miembros de la familia de la joven, quienes señalaban que murió por culpa de una droga legal, el alcohol, una versión que los propios padres de la cantante llevan manteniendo desde que falleció su hija, según la cual llevaba tres años sin consumir ningún tipo de drogas ilegales y se encontraba rehabilitándose de sus sonadas adicciones.
La familia de la cantante también ha querido agradecer a la Policía la exhausta labor de investigación que está llevando a cabo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario